La acusación


Desde que tuvimos conocimiento de la denuncia en abril de 2019 hasta la celebración del juicio en noviembre, diversas dudas y cuestiones éticas nos asaltaron. ¿Hicimos daño a la denunciante al crear el falso tour? ¿Cómo podíamos disculparnos si así había sido? ¿Conocería el propósito real de la acción? ¿Podíamos explicárselo?

Durante esos meses las dudas se fueron disipando hasta quedar plenamente resueltas en el juicio. La abogada de la denunciante conocía la intención original: antes de poner la denuncia había escuchado nuestra declaración ante el juez de instrucción, había leído los escritos de la defensa y de la fiscal y había visto las pruebas aportadas sobre esta acción y otras anteriores del colectivo, incluyendo el desmentido, que la web, por otra parte, ya recogía. En el juicio también menciona dos sitios donde queda explicado el propósito: nuestro crowdfunding para costear un abogado, y un artículo de El Independiente. La abogada entiende que todo esto es una excusa, y presenta el tour como un «negocio» que se iba a llevar a cabo de verdad, cuyo objetivo era «ensalzar» a los miembros de La Manada.

¿Creía realmente su relato? Indagamos en su figura y descubrimos ciertos aspectos oscuros. En primer lugar, la batalla legal de la abogada acusadora se libra no solo en los tribunales, sino también en los medios de comunicación, siempre dispuestos a recibir este tipo de historias. Filtra rutinariamente sus casos a dos periodistas de El Periódico que también colaboran con TVE y La Sexta, 1Abordaremos el caso más en detalle en el apartado dedicado a la desinformación. Además del nuestro, la abogada ha filtrado al menos otros tres procesos penales a estos dos periodistas en cuatro ocasiones, con unas acusaciones muy similares: el 21 de agosto de 2019, y el 5 de febrero, 7 de mayo y 5 de octubre de 2020. Una búsqueda rápida en la web de El Periódico llevará a las noticias. y ella misma participa con cierta frecuencia en programas televisivos de variedades como el de Ana Rosa o Ya es mediodía en Telecinco y La Mañana de TVE . Para los medios la abogada es una excelente fuente de información, porque cumple los filtros que moldean las noticias según el modelo de propaganda de Herman y Chomsky (1988): (1) que sean rápidas y económicas, (2) que no generen controversias que molesten a los anunciantes, (3) que puedan mostrarse como presuntamente correctas, (4) y que presenten a «malos» y «buenos» sin matices.

La abogada acusa de que la cobertura mediática derivada del proceso judicial agrava la situación de la denunciante, pero es ella misma quien filtra la información a la prensa.

Este trabajo conjunto entre la abogada y la prensa se materializó en nuestro caso en septiembre de 2019, cuando filtró la información a El Periódico y el resto de medios la reprodujeron. A pesar de ello, su escrito de acusación sostiene lo siguiente:

[Los hechos] han causado no solo una revictimización de lo sufrido, sino también, una nueva victimización secundaria, al obligar a la víctima, ante la comisión de ilícitos penales como el presente, que atentan gravemente contra su dignidad moral, a estar y pasar nuevamente por un procedimiento judicial, con las consecuencias psicológicas que ello acarrea, y que se agravan aún más, con la expectación mediática que estos hechos originan.

Es decir, la abogada nos acusa de que la cobertura mediática derivada del proceso judicial agrava la situación de su defendida, pero fue ella misma quien filtró información a la prensa. De forma similar, sostiene que para la denunciante acarrea graves consecuencias psicológicas pasar por un proceso judicial.

Esta filtración responde a un gaslighting que desorienta a la opinión pública. Establece un relato unilateral, alejado intencionadamente de la realidad, fabricando acusaciones como «enaltecer la figura de los agresores sexuales», «justificar y comercializar con la agresión sufrida por la víctima», «generar un clima de odio entre la sociedad frente a la víctima», «herir y lesionar los sentimientos comunes de la sociedad por el simple hecho de ser mujer» o «defender la agresión sufrida por la víctima, y con ello, las agresiones sexuales contra las mujeres en general.» Podría parecer que estas incriminaciones están hechas desde una posición ética feminista, sin embargo la abogada ha defendido en los tribunales a hombres acusados de violencia de género en al menos cuatro ocasiones, el último en paralelo al caso del falso tour.2Los casos son:
AAP M 5086/2020 de 21 de octubre. Delito de violencia contra la mujer. Condena: no se especifica.
SAP TO 1056/2018 de 14 de noviembre. Delito de amenazas de muerte. Condena: ocho meses de prisión, sin indemnización.
SAP TO 196/2013 de 27 de febrero. Delito de lesiones. Condena: diez meses de prisión, sin indemnización.
SAP TO 770/2008 de 24 de septiembre. Delito de malos tratos. Condena: doce meses de prisión y 350 euros de indemnización.
Compárense estas condenas con los 18 meses y 15.000 euros impuestos al falso tour.

Marta Peirano en El enemigo conoce el sistema (2019) expone que la desinformación «casi siempre proviene de una persona de confianza o prestigio. Se basa en fotos y documentos alterados, datos fabricados y material sacado de contexto para crear una visión distorsionada o alternativa de la realidad». Propagar desinformación es muy sencillo, solo hace falta generar indignación sobre percepciones previas de la audiencia. A su vez, es muy complicado desmentirla, ya que se requieren ciertos elementos no muy habituales en el público: predisposición a cuestionar un relato que ya le es familiar, interés para dedicar un tiempo a adentrarse en los detalles del caso y capacidad de apreciar matices y claroscuros. Lejos de la ubicuidad y superficialidad de los medios de comunicación de masas y con el propósito de aclarar y desmentir la desinformación alrededor del caso, estas son las cualidades que suponemos en las personas que lean estas páginas, y que agradecemos.

Notas

1 Abordaremos el caso más en detalle en el apartado dedicado a la desinformación. Además del nuestro, la abogada ha filtrado al menos otros tres procesos penales a estos dos periodistas en cuatro ocasiones, con unas acusaciones muy similares: el 21 de agosto de 2019, y el 5 de febrero, 7 de mayo y 5 de octubre de 2020. Una búsqueda rápida en la web de El Periódico llevará a las noticias.
2 Los casos son:
AAP M 5086/2020 de 21 de octubre. Delito de violencia contra la mujer. Condena: no se especifica.
SAP TO 1056/2018 de 14 de noviembre. Delito de amenazas de muerte. Condena: ocho meses de prisión, sin indemnización.
SAP TO 196/2013 de 27 de febrero. Delito de lesiones. Condena: diez meses de prisión, sin indemnización.
SAP TO 770/2008 de 24 de septiembre. Delito de malos tratos. Condena: doce meses de prisión y 350 euros de indemnización.
Compárense estas condenas con los 18 meses y 15.000 euros impuestos al falso tour.