De un vistazo

Para conocer las claves de la acción, la acusación, la condena y el tratamiento mediático, puedes ver el siguiente vídeo o clicar en las preguntas que verás más abajo.

Sobre Homo Velamine y el tour de La Manada

Fue un acto ultrarracional creado por Homo Velamine. En diciembre de 2018 el colectivo lanzó una web que en apariencia ofertaba un tour sobre el caso de La Manada. Estuvo online tres días, en los que despertó la indignación de la prensa.

En medio de ese boom mediático la web mutó a un desmentido que criticaba cómo la prensa se alimenta del morbo para generar audiencia. El desmentido recogía mapas con el recorrido, que los medios habían publicado previamente: exactamente por lo que se indignaban. Ninguno se desdijo.

Seis meses después una nueva abogada de chica de La Manada interpuso una denuncia por la que demandaba 20.000 euros, costas (que luego cifraría en 12.000 euros) y más de tres años de prisión.

En diciembre de 2019 el juzgado de Pamplona nos impuso una condena de 18 meses de prisión, 15.000 euros y costas, que fue ratificada un año después por el Tribunal Supremo. Actualmente el caso espera la resolución del Tribunal Constitucional.

Homo Velamine es un colectivo compuesto por personas de diversos ámbitos, especialmente la comunicación, la filosofía y el arte, que operan fuera de sus respectivas instituciones. Creado en 2013, por él han pasado alrededor de 30 personas, y muchas otras han colaborado puntualmente.

Nuestros referentes son el dadaísmo, el surrealismo, el situacionismo y el culture jamming. Uno de los temas que más hemos explorado es la ideología como nexo entre la estética política y la desinformación.

Llevamos a cabo dos actividades principales. Por un lado elaboramos fanzines (publicaciones autoeditadas) que varían en formato y temática. Por otro realizamos “actos ultrarracionales”, performances físicas o digitales que fuerzan la realidad para ponerla contra las cuerdas y mostrar la contradicción en la convicción.

Legalmente Homo Velamine está constituida como asociación. Su CIF es G88595897.

Nuestros ingresos vienen de estas fuentes:

  • Subscripciones. A fecha del acto del Tour (diciembre 2018) 60 personas estaban subscritas a Homo Velamine, y recibían cada nueva edición de nuestra publicación.
  • Venta de fanzines en nuestra tienda online y en festivales de autoedición.
  • Charlas, talleres y eventos a los que nos invitan.
  • Crowdfundings para costear el proceso judicial del falso tour.

En 2019, último año antes de la condena, nuestros ingresos fueron 15.901 euros, con unos gastos de 15.378 euros. El saldo a final de año arrojaba un déficit de 2.620 euros. Puedes ver nuestras cuentas aquí.

Creemos que una visión realmente crítica no se satisface con tomar una posición establecida y lanzarla contra la contraria. Eso es mera autocomplacencia con la que saciar aspiraciones ideológicas, y solo se sostiene deformando la realidad para amoldarla a las convicciones que demanda esa visión del mundo.

Por ello, intentamos llevar esas convicciones a “puntos de no retorno”. Quien llega a ellos solo le queda admitir su contradicción de forma honesta o aferrarse a su ideario en una huida hacia adelante que muestra la cobardía de su pensamiento.

A esta práctica y a las conclusiones que brinda le llamamos ultrarracionalismo.

El falso tour de La Manada constituye un magnífico ejemplo de ello. Muchas personas que se dicen revolucionarias se alegran de la condena porque refuerza su ideología, a pesar de que su percepción del caso está manipulada por los poderes mediático y judicial.

Sobre la acusación

La denuncia está interpuesta seis meses después de los hechos. Trata el tour como real e ignora el desmentido, presente en ese momento en la web. La acusación inicia una demanda penal, que solo debería producirse cuando el resto de opciones se han agotado.

Entre otras graves incriminaciones, sostiene que nuestro propósito era:

  • «Enaltecer la figura de los agresores sexuales».
  • «Justificar y comercializar con la agresión sufrida por la víctima».
  • «Generar un clima de odio entre la sociedad frente a la víctima».
  • «Herir y lesionar los sentimientos comunes de la sociedad por el simple hecho de ser mujer».
  • «Defender la agresión sufrida por la víctima, y con ello, las agresiones sexuales contra las mujeres en general».

La pena solicitada era de 20.000 euros y tres meses, tres años y un día por dos delitos: de trato degradante y de odio.

Son acusaciones abiertamente malintencionadas que no retratan nuestra acción. No podemos responder ante ellas.

La denuncia se apoya en el testimonio de una supuesta terapeuta, que no es tal.

Mas información sobre la acusación aquí.

La Fiscalía de Navarra sostiene que no hay delito porque «no hay ninguna referencia o expresión degradante» hacia la denunciante, y porque, al emplear el término «agresión sexual», da por válida la denuncia de la chica contra La Manada. También recoge las declaraciones de Homo Velamine sobre el propósito de la acción, una crítica al tratamiento sensacionalista por parte de los medios de comunicación.

Su escrito puede leerse aquí.

No y sí.
No porque no sabemos quién es, y el proceso penal nos prohíbe tratar con ella.

Sí porque en los diversos escritos que hemos presentado ante los tribunales, antes incluso de su denuncia, así como en dos horas de juicio, hemos intentado explicar detalladamente a su abogada y a los jueces quiénes somos y cuál era nuestro propósito. También nos hemos disculpado. Ni una ni otros se han hecho eco de ello en sus sucesivos escritos y sentencias, ni han trasladado nuestra versión y disculpas a la chica.
La denunciante declara haber sufrido al imaginarse que hay personas recorriendo los lugares de los hechos. Tal cosa no ha ocurrido, pero abogada y jueces prefieren mantenerla en la ignorancia, y por tanto también en el sufrimiento.

Teresa Hermida, perteneciente al Ilustre Colegio de Abogados de Toledo. No es la abogada que representó a la chica en el caso de La Manada en sí, sino que contactó con ella en 2019 a través de unos amigos en común y comenzó a poner demandas en su nombre. En septiembre de 2021 había interpuesto siete denuncias similares a la nuestra.

Hermida es una gran emisora de desinformación. Aparece con frecuencia en programas televisivos como el de Ana Rosa y Ya es mediodía en Tele5 o Espejo Público en Antena3 y filtra rutinariamente sus casos a la prensa. A pesar del discurso aparentemente feminista que mantiene en esos programas y en la acusación del falso tour, ha defendido judicialmente en al menos cuatro ocasiones a hombres condenados por violencia contra mujeres, la última de ellas en paralelo al proceso contra Homo Velamine (caso 1, caso 2, caso 3, caso 4).

Sobre la condena

Por «trato degradante», recogido en el artículo 173.1 del Código Penal, a 18 meses de cárcel, 15.000 euros y costas (otros 12.000 euros). Es la primera vez que se usa este artículo contra la libertad de expresión y creación artística.

Algunos detalles en torno a las sentencias:

  1. No recogen las disculpas presentadas en el juicio.
  2. No mencionan el desmentido, que lleva casi un año publicado a fecha de celebración del juicio.
  3. No recogen la valoración de la fiscal, que es absolutoria.
  4. Para justificar el daño tratan el Tour como real, pero para aplicar el 173.1 tratan el Tour como una crítica a la prensa. Es decir, introducen una nueva acusación.
  5. No recogen ninguna de nuestras pruebas. La condena es «por si acaso» lo que sostiene el acusado es cierto, y realmente se trataba de una crítica a la prensa.
  6. No mencionan a Homo Velamine, desvistiendo los hechos de todo contexto.
  7. Interpretan todas nuestras palabras equívocamente.
  8. Como consecuencia de la aplicación del artículo 173.1 usan jurisprudencia exclusivamente de casos de violencia directa: malos tratos, palizas, secuestros, abusos sexuales, violencia contra mujeres, etc.
  9. Para justificar el dolo, elemento necesario para la condena, se apoyan en el artículo 174 del Código Penal, destinado a evitar torturas por parte de funcionarios.
  10. La primera sentencia pone en nuestra boca palabras que no pronunciamos. El Consejo General del Poder Judicial las difunde luego a la prensa.

Con esta tergiversación de los hechos, los jueces anulan la intención satírica original y hacen un retrato judicial de la acción que no podemos asumir como propio. Además, abren una peligrosa puerta a la persecución de casos de libertad de expresión de manera arbitraria.

Puedes leer las sentencias aquí, y nuestra valoración detallada aquí.

Sí. Aceptamos las consecuencias de nuestras acciones. Nuestra condena usa el mayor mencanismo punitivo del Estado, y es la medida de nuestro reto al poder mediático y su paratisismo de la buena voluntad de la ciudadanía. Estos poderes se escudan en la chica de La Manada para tapar actuaciones inadmisibles.

Ello no quita que asumir un precio tan alto sea duro, y que denunciemos las malas prácticas de la abogada, los tribunales y la prensa. Es nuestra responsabilidad hacerlo.

En total casi 40.000 euros. Las tres principales partidas son la indemnización, las costas (honorarios de la acusación) y los costes de nuestra propia defensa.

Para hacer frente a tan elevada cantidad hemos abierto varios crowdfundings a lo largo de todo el proceso. El último sigue activo para toda persona que quiera ayudarnos.

Todos los costes así como el progreso de la financiación pueden verse aquí.

En diciembre de 2020 el Tribunal Supremo notificó que mantenía la condena. Su resolución es firme, por lo que hemos empezado a cumplir las penas económicas. El ingreso en prisión ha quedado suspendido a condición del pago de los 15.000 euros de responsabilidad civil.

Hemos recurrido al Tribunal Constitucional y estamos a la espera de su resolución. Si esta es negativa recurriremos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Aunque estos órganos nos absolviesen, en la práctica el dinero pagado no se devuelve.

Sobre la defensa

La acción es colectiva, y en su concepción y ejecución están implicadxs diversxs miembros de Homo Velamine. Sin embargo solo está encausado el titular del servidor web, que estaba a nombre de Anónimo García. La acusación y los jueces omiten en todo momento la existencia del colectivo.

Un proceso penal es una experiencia dura. Conlleva graves consecuencias personales, profesionales y económicas. La incertidumbre de las sucesivas sentencias durante años y la cantidad de esfuerzo y dinero invertidos ha acabado con toda la actividad de Homo Velamine. Esta demanda en concreto, por la naturaleza de la denunciante, las acusaciones vertidas y su difusión en los medios, conduce a un estigma social muy difícil de enmendar.

A causa de la sentencia Homo Velamine ha sido vetado de charlas, festivales de autoedición y de diversos organismos públicos y privados.

Para Anónimo García la acusación ha enquistado todos los aspectos de su vida. Ha sido despedido de su trabajo y ha sufrido el acoso de muchas personas, conocidas o no. Su salud mental se ha visto gravemente deteriorada, con una reparación dificultada por la extensión en el tiempo del proceso penal, la dureza de las acusaciones y la magnitud de la condena.

Anónimo García es miembro de Homo Velamine desde su fundación en 2013, y participó, junto a otras personas del colectivo, en la creación del Tour.

Es graduado en periodismo por la Universitat Oberta de Catalunya. Ha dedicado su vida profesional a la comunicación en el tercer sector, colaborando con multitud de pequeñas organizaciones feministas, de apoyo a personas migrantes, de comercio justo y ecologistas, como Latin American House, Mundo M o Equo. En 2014 y 2015 participó en No Somos Delito, plataforma creada contra las leyes mordaza. Entre 2011 y 2020 trabajó en Greenpeace desarrollando, entre otras, campañas por la libertad de expresión y contra la desinformación. Fue despedido de la ONG por la condena del Tour, tras lo que fundó Z.A.P. (Zero Automobile Publicity) con el objetivo de eliminar la publicidad de los coches. El grupo no pudo sobrevivir a la larga presión judicial y se disolvió meses después.

Junto a Homo Velamine ha explorado la legitimación del poder en la comunicación de masas a través de la ideología y la desinformación. Su trabajo puede verse en anonimogarcia.com.

Pepe Galán ha tomado el caso de cara al recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

Galán es miembro de la Asociación Libre de Abogados (ALA) e histórico defensor de los derechos humanos y movimientos sociales. Representó a Segundo Maroy, secuestrado por los GAL; a Soziedad Alkohólika por una demanda por las letras de sus canciones; llevó a juicio al militar Adolfo Scilingo por su participación en los “vuelos de la muerte” durante la dictadura argentina; y junto a ALA presentó una querella para que se investigasen las torturas de Guantánamo. En paralelo al proceso del Tour representa a los jóvenes condenados en el caso Alsasua.

Sobre la prensa

Siempre lo ha hecho de una forma sesgada, maniquea y carente de contexto. Ha ofrecido al público la desinformación vertida por la acusación y los tribunales sin contrastarla con la versión de la defensa, llevando al público a interpretaciones equívocas y fomentando la polarización social. Algunxs periodistas se han puesto en contacto con nosotrxs para dar nuestra versión, pero su propuesta ha sido rechazada por sus editorxs. En definitiva, la prensa miente sobre una web que dice que la prensa miente.

La tercera sección de esta web está dedicada a analizar el tratamiento mediático del caso.

Sí, aunque suele ser por parte de columnistas de opinión más que de artículos periodísticos. Los recogemos aquí.

Sobre la acción

Una norma implícita en todo lo que hacemos es no causar daño personal a nadie. La web se posicionaba naturalmente a favor de la chica y se mostraba crítica con la prensa. Si la ambigüedad del fake podía malinterpretarse, el desmentido es plenamente aclaratorio. De modo que, una vez interpuesta la demanda penal, la pregunta debería ser: ¿alguien le ha explicado a la chica lo que realmente ha pasado?
Nuestro error fue no considerar que la acción podría llegar a oídos de la abogada acusadora. Pero no podíamos saberlo: en ese momento aún no representaba a la chica. El elemento que dotaría de una dimensión descomunal a la performance aún no había entrado en escena. Como siempre decimos, sabemos cómo empieza un acto ultrarracional pero no cómo acaba.

El Tour de La Manada es la primera condena a una creación artística por el artículo 173.1 del Código Penal. Esto supone una grave amenaza contra el artículo 20 de la Constitución, referido a la libertad de expresión, información y creación.

Las víctimas, reales o inventadas, son muy jugosas para el poder porque en nombre de su protección la ciudadanía es más laxa en ceder derechos y libertades. Como sugiere Amnistía Internacional en relación al caso de Pablo Hasél, “los gobiernos deben defender los derechos de las víctimas del terrorismo en lugar de sofocar la libertad de expresión en su nombre”.

El caso puede parecer que plantea el dilema libertad de expresión vs. víctimas. En realidad se trata de un falso dilema. No hay necesidad de elegir entre una u otras, sino que hay que salir de la trampa señalando a quien la crea y quiere quedar fuera del escrutinio: la propia acusación, los medios y los jueces, que tergiversan la sátira y ponen contra las cuerdas a la libertad de expresión por motivos económicos o ideológicos.


Si hay alguna pregunta que no hemos respondido en esta sección, puedes hacérnosla en homovelamine@nullhomovelamine.com